¿Tú también pagas impuesto por ser mujer?

No es noticia saber que las mujeres se enfrentan diariamente a desigualdades en múltiples aspectos de la vida como lo laboral, los deportes, cuestiones económicas, entre otros; pero lo que sí podría sorprenderte es que, si eres mujer, probablemente lleves toda tu vida pagando un impuesto especial sin que nadie te avisara antes.


En inglés se le conoce como Pink Tax y se traduciría como “Impuesto rosa” en español. Es un término que utiliza para señalar el sobreprecio que deben pagar las mujeres por algunos productos que “supuestamente” (ajá) están destinados exclusivamente para ellas, pero en realidad son iguales a los artículos enfocados para los hombres. Muchas veces te cobran más por venderte un producto rosa, literalmente sólo por ser rosa.

¿Ya te sorprendió saber esto? Pues imagínate que este impuesto lo venimos pagando ¡desde que somos bebés! Ya que muchas veces productos como pañales y biberones, por ser “para niñas”, ya incluyen este costo mayor al de productos “para niños” o productos unisex.


Posteriormente, en la vida adulta, encontramos el impuesto rosa en productos de higiene básicos, aparatos para el hogar y hasta en una póliza de seguro. Sí, ¡una póliza de seguros! Ya que podrías llegar a pagar hasta 40% más con la excusa de estar hecha para ellas.


Las razones de este impuesto varían, algunos afirman que se trata de una estrategia de mercadotecnia o simplemente un gasto adicional a la hora de diseñar el empaque o el producto en sí. ¿Apoco no has comprado alguna vez algo más caro sólo porque está “especialmente diseñado para mujeres” y resulta ser lo mismo pero más caro y en un rosa chillón con flores? O dime, ¿cómo es el rastrillo con el que sueles rasurarte?


Aunque la diferencia entre ambos tipos de productos pueda ser de tan sólo unos centavos, piensa en que todos esos centavos extra al final suman una GRAN diferencia; así que, ahora que estás enterada, te damos 2 tips para evadir este impuesto en tus próximas compras.


1. Compra conscientemente

Ignora el género al que va dirigido el producto. Date una vuelta por la sección masculina u opta por versiones sin género del producto que quieres comprar. Te vas a dar cuenta de que la gran mayoría funcionan igual, independientemente del color del empaque.


2. Investiga opciones diferentes

Hoy en día, existen diversas empresas que se pronuncian contra el impuesto rosa, aplicando precios igualitarios para sus productos. Podrías optar por consumirle a esas marcas que ofrecen costos justos y al mismo tiempo ahorrarte algo de dinero.


Después de todo esto, si aún no te convences de que es un problema real e importante entonces piensa en esto: las mujeres en todo el mundo perciben ingresos muy por debajo de sus compañeros varones, entonces, ¿no sólo reciben menos sino que además tienen que pagar más por los mismos productos y servicios?


En fin… la hipotenusa.



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